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Vista del centro de la ciudad de Montería
   
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  La Palabras se las Lleva el Viento

Por Carlos Crismatt Mouthon

En el libro "El Alto Sinú" de Luis Striffler, se narra un humorístico episodio cuando el cocinero parisiense llega a la casa principal y se encuentra con la cocinera:

“Allí encontró a la negra antioqueña ejerciendo sus funciones y la saludó, preguntándole en francés si ella era la cocinera de la maison (casa), a lo que la negra le contestó, creyendo que pedía un mesón, mostrándole una mesa grande; a lo que el cocinero francés respondió que no necesitaba de table (mesa). Entonces la negra le presentó una tabla, y el francés le dijo que no quería ninguna planche (tabla).

La negra, creyendo que quería componer su ropa, le presentó un par de planchas. El quid pro quo poliglótico hubiera tal vez seguido hasta lo infinito, si Eugenio Gómez no se hubiera ofrecido de intérprete. El cocinero, muy contento de encontrar alguien para explicarse claramente, se desahogó entonces a su gusto, quejándose amargamente de todos los trabajos que pasaba en un país en donde la gente habla de un modo tan absurdo, llamando a una casa, mesón; a una mesa, tabla; a una tabla, plancha; a una chandelle, vela; etc. El pobre hombre aseguró que nunca se haría a tantos disparates.”

Hoy la palabra "vacerola" no tiene sentido, pero así fue escrita en el periódico ilustrado El Triquitraque, en un ejemplar publicado en Montería en 1918, para referirse al betún para los zapatos. En otros países de América, como Ecuador, también se utiliza, pero escrita como "baserola".

La "venduta" se utilizaba para designar un puesto de venta o el acto de vender con rebajas, como sinónimo de baratillo. Así mismo, no se usaban fósforos, sino "cerillas". Ni encendedores, sino "yesqueros". La "agria" era la cerveza, lo mismo que una "fría" ó una "pola" (nombre de la primera cerveza de Bavaria). La ropa no se colgaba, sino que se "guindaba". En los cumpleaños no se se daba un regalo, sino una "cuelga". Después de las letrinas, no se usaba el sanitario sino el "inodoro".


El "moruno" reemplazaba el pantalón interior o pantaleta de las damas. La "trilla" era la senda dejada por el paso del ganado. La "grupa" era la correa que sujeta la silla de montar, por la cola del animal. Una forma curiosa de llamar a un lazo o nudo, era decir que se hacía una "gaza", especialmente cuando se trataba de hilos o cintas. La "paruma", de herencia indígena, era una tira de tela que se envolvía alrededor de la cintura, en forma de falda hasta la rodilla, y que se amarraba con un pita ó cordel.

La "cabrilla" era el timón ó volante de los vehículos. El "breque" era el freno (métele el "breque"). La "chancleta" era el acelerador (písale la "chancleta"). Se hacía "la escuadra" en vez de hacer "el pare".

Los avisos publicitarios era "anuncios". El más original de la época era el de la casa de los Giraldo, en la esquina de la calle 29 con carrera 8, en donde promocionaban la venta de leche con el texto: "Leche Pura de Vacas Contentas".

El béisbol tomó un gran auge y su principal escenario fue la Plaza de Montería Moderno. Con él se introdujeron palabras inglesas propias de ese deporte, como "hit" [cuando el bateador llega quieto a primera base] y "out" [dejar fuera a un jugador]. Pero también se generó una especie de "spanglish", en donde, por ejemplo, se cambiaba la pronunciación del original de "double play" por "doble pley".

De la misma manera, aparecieron usos diferentes [diacronía] para términos como "calar", que en el béisbol significaba "tocar" al jugador con la bola en el guante, para sacarlo del juego [hacerle "out"]. En el béisbol, un "amarillo" era un acobardado. O era un "chavarrí, ave que defeca al asustarse. El batear la bola de arriba hacia abajo, sin elegancia, era un "matapuerco".

"Avión" era un vivo, lo mismo que "caimán" ó "perro". "Alzado" era un provocador agresivo y ofensivo. "Boche" era un término despreciativo de los franceses. Así llamó Antonio Lacharme a Manuel Hernández (El Boche), quien mató al hermano del primero. Mientras que el "afiebrado" era alguien "gomoso" o metido de cabeza en algo. "Menso" era tonto ó pendejo.

El "achantado" estaba acobardado, cansado o disminuido física y mentalmente. El "achicopalao" también estaba "achantado". El "agüevado" era otro acobardado. Tener "agallas" era tener valor para hacer algo. El "aguajero" era el pantallero, presumido. El "arrutanado" era el de pocos recursos económicos y mal vestido. Un "badulaque" era un "bueno para nada".

"Guata" era una persona del interior del país. "Guachimán" (corrupción de la palabra inglesa "watchman") era el vigilante nocturno, también llamado "sereno" ó "celador".

El "gas" era el "queroseno", un derivado líquido del petróleo que todavía se vende en las estaciones de servicio automotor. Su uso era para las estufas, las lámparas y para encender los fogones de leña y carbón. El "abano" y el "abanico" eran el ventilador.

El "quinqué" era la "lámpara de gas" con el depósito de combustible y el tubo de vidrio. El otro modelo de lámpara era de cuerpo metálico con el tubo de vidrio. El "binde" era un fogón hecho de los nidos de barro seco, de forma cónica, que hacen las hormigas.

Anuncio estufa de petróleo
Lámparas de queroseno. El modelo de la izquierda es el llamado quinqué, fabricado con el depósito y el tubo en vidrio. Los de la derecha son denominados simplemente como lámparas de gas, que combinan la estructura metálica con el tubo de vidrio. La del centro es china y la del extremo derecho es alemana marca Dietz.

La "bomba" o "mecha" era la estación de gasolina. Este último es un localismo por una estación de gasolina en Ciénaga de Oro, propiedad de dos comerciantes de Sincelejo de apellidos Mebarak y Chadid, de cuyo acronómino salió el nombre de "Mecha". Una "bomba" era igualmente una noticia importante (una "chiva" ó "choz"). Una "chiva" era así mismo el bus de palo. El "chivo" era el centavo (cinco chivos), ó un delator (..fulano le "chivió a la policia.).

"Jaula" era un camión grande de transporte. El "Unimog" era un pequeño camión de ruedas grandes, con tracción en las cuatro ruedas, para uso agrícola. El "Austin" era una campero fabricado en Colombia, de vida efímera.

La "pluma" era el grifo. La "luz" era la corriente eléctrica. El "foco" era el bombillo. La "bola" era el carro de la policía. El "trinche" era el tenedor. Una "tártara" era una palangana ó azafate para poner fritos ó dulces. El "pote" era una lata (un "pote de pintura"). El "pote" era también un tipo grueso (El "Pote" Lara).

El "galeno" era el médico. El "curioso" era el curandero. El "tegua" era quien ejercía la medicina sin haberse graduado. El "dentista" era el odontólogo. El "tinterillo" era el que hacía de abogado sin tener título.

El "tabardillo" era la hemorragia espontánea por la nariz. Un "nacido" era un abceso. El "orzuelo" era un "nacido" en el borde del párpado. El "estítico" era el que tenía pereza intestinal, aunque el diccionario recoge la palabra como "estíptico". Un "chibolo" era un "chichón", lo mismo que un "turupe", o sea el bulto que hace un golpe en la cabeza.

Existían algunos términos genéricos para un grupo de enfermedades, como la "opresión", que correspondía a una molestia en el pecho que podía ser a causa de resfriado, asma e incluso angina de pecho (un tipo de dolor relacionado con el corazón). Lo mismo que el "tumor", que por lo general era un cáncer (enfermedad poco conocida en la época).

Aquí vale recordar el "cocotazo" (ó "coscorrón"), un golpe que se daba en la cabeza (ó "turrula") con los nudillos de la mano cerrada. Y de paso, la "limpia", que era un castigo, una "azotaina", una "azotera", una "cueriza", una "fuetera", una "garrotera", una "golpiza", unos "lapos", una "mano", una "monda", una "muenda", una "palera", una "paliza", una "pela", unos "pencazos", una "trilla", una "zurra", y otras que se olvidan.

Un "chiriquí" era un desmayo inesperado, con fuerte baja de presión. Este cuadro se llama clinicamente "lipotimia". Una "taranta" era también un desvanecimiento repentino. El "carate" era la aparición de manchas blancas en la piel, causadas por despigmentación, principalmente de la cara y los brazos. La persona que sufría de "carate" era llamado "vallenato" (antes que se llamara así la música de Valledupar). Estos términos han sido suplidos por el "vitiligo".

Una "ñoma" era una úlcera o llaga grande en la piel, lo mismo que una "ñóñora". El "paño" era una decoloración blanquecina de la piel causada por un hongo. El "barro" era una erupción en la cara, pero también la calidad de mala persona (¡Qué tipo barro!). El "clorótico" era el que se ponía pálido, del color amarillento del cloro. El "cianótico" era el que se ponía azuloso por asfixia (de "cyan" que es azul). La "anasarca" era un edema generalizado en todo el cuerpo.

La lepra era llamada "Mal de Antón". Una de las explicaciones, es que en España existe el Castillo de San Antón, que en tiempos pasados servía de lugar de cuarentena a los viajeros sospechosos de tener lepra. A los enfermos de lepra se les llamaba "lazarinos" y a los hospitales "lazaretos", derivado de Lázaro, el mendigo de la parábola del rico Epulón que menciona el Evangelio. No tiene nada que ver con el Lázaro que resucitó Jesucristo, convertido después en San Lázaro.

Dentro de los defectos de personas y animales, el "cartulo" era el que tenía una sola oreja. El "chiclán" quien conservaba un único testículo. "Esmellao" era al que le faltaban dientes. "Ñoco" era al que le faltaba un dedo o una mano. "Rengo" era un cojo por dolor de las caderas. "Patuleco" era un cojo ó con defecto al caminar, que dio origen a una canción: "pa'onde vas patuleco...". El "cachureto" era el torcido o deforme. "Sato" era una persona ó cosa gruesa y de poca altura (en los "Sabores del Porro" se canta a un "higo sato").

Una mujer solterona estaba "quedá". Una mujer bonita era un "bizcocho", un "bollo" ó un "bollito". Una fea era un "bagre", un "cuero" ó una "babilla". Esta última también se usaba en el dicho "busca tu charco babilla" (cuando alguién estaba en el lugar equivocado). La "cabanga" era la "querida". La "merma" era lo que no podía tener relaciones sexuales por un impedimento físico en sus órganos. Un matrimonio era un "casorio".

La gallinas estaba "culecas", en vez de cluecas. Se decía "diabetis" en lugar de diabetes. Había "armastrotes" en lugar de armatostes. Las "chicharras" eran las cigarras. "Empautar" se utilizaba por pactar ("se decía que algunas personas se hicieron ricas por empautar con el diablo"). Es pertinente anotar que aquí se le dice "tusa" al "corazón de la mazorca de maíz después de desgranada", pero en otras regiones del Caribe se le llama "maretira". Mientras que la "tusa" de allá es el "capacho" u "hoja que envuelve la mazorca de maíz".

La "cañafístula", que también se llama "cañandoga", era un fruto de vaina parecida a la guama, pero café oscura, cuyas semillas están recubiertas de una carne melosa de sabor dulce y de olor fétido que recuerda a la pecueca. La "ñapa" era el encime o comisión que se daba en las tiendas por las compras, llamada también "adehala" ó propina. El "ñango" era el trasero. "Ñengue ñengue" era algo en mal estado o a punto de caerse. El "yuyú" era la puntica grasosa de la rabadilla de la gallina.

Una "chiripa" era un acto de suerte, lo mismo que "chepa" (..ganó de "chepa"...) ó "jaiba" (...hizo la carambola de "jaiba"...). Una "zeta" era una prevención supersticiosa sobre algo que puede traer desgracia ó mala suerte (..le tiene "zeta" a viajar en domingo...).

Un "burro" era un armazón o soporte para colocar algo encima. El "motete" era un atado de ropa o similar. Los "corotos" eran los trastos de la cocina o el equipaje ligero de los viajeros. Los "chócoros" y los "chécheres" eran los trastos viejos. "Mameyúo" ó "zipotúo" era algo muy grande. "Machucho" era lo de mala calidad. Un "chicote" era un pedazo. "Pando" era lo jorobado o torcido, término utilizado en la canción "Machete pando mi General".

La "machaca" fue un insecto de mucha popularidad, a cuya picada se le atribuían efectos afrodisíacos inmediatos. En la Universidad de Córdoba se le llamó así a una pequeña casa de bahareque que quedaba en la orilla del río por causa de algunos furtivos encuentros, nombre que fue heredado por las posteriores construcciones.

Existía un grupo de aves casi míticas. El "yacabó era un ave rapaz, con plumaje ceniciento, que se alimentaba de pequeños reptiles y roedores. Su canto era de mal agüero, especialmente cuando en la casa había enfermos. El "macuá" era un pájaro de pecho amarillo claro y dorso ceniciento, cuyo nido y corazón, macerados con algún perfume, atraían a las mujeres. El "puerquero" era otra ave cuyo canto se creía anunciaba la muerte de una persona.

Otro de estos pajarracos fue el "galán", que al criarse en una casa se convertía en un animal doméstico. Igual que el gallo, esta ave también cantaba en la mañana. Muchos aseguran que también lo hacía para dar la hora exacta. Su nombre parece ser la onomatopeya del sonido que emite.

La "guacharaca" es una gallinacea casi desaparecida, que fue muy común en los patios monterianos. Es una gallina salvaje de un color parduzco y cola larga. Es de costumbres arborícolas, en donde duerme y hace los nidos. Su agresividad alimentó mitos, como el de su cruce con gallos de pelea por algunos criadores locales a fin de obtener ejemplares imbatibles en el ruedo.


Izq. Guacharaca. Der. Chavarrí.

El mismo nombre de "guacharaca"se le dió al instrumento musical, que consistió originalmente en un pedazo de caña brava cortada a lo largo, con un hueco en la parte trasera. En el lomo se le hacían ranuras transversales sobre las que se frotaba un trinche con hilos de alambre grueso encajados en un mango de madera.


Guacharaca.

El "cacho" era otro instrumento musical, confeccionado de los cuernos del toro, con sonido parecido al del "caracol". Anteriormente el "cacho" servía para comunicar novedades entre poblaciones desperdigadas, como el anuncio de una muerte. Entre otras cosas, la frase original era "poner cachos", pero ahora se dice "poner cuernos" y se llama "cornudo" a la víctima.

"Acotejar" era acomodar algo. "Apercollar" era abrazar con pasión a la pareja. "Atizar" era "meter candela" para enemistar a las personas. "Azotar baldosa" era sinónimo de bailar, pero también era "tirar" pases durante el baile. "Tener filo" era sentir hambre. "Abracar" era abrazar. "Cuajo" era una vuelta o "polín" que se daba con el cuerpo. "Cuajado" era una persona con fuerte y apreciable musculatura. "Bicoca" era una cantidad grande de algo, especialmente de dinero. "Manguala" era fraude o engaño, y en el boxeo era una pelea arreglada, sinónimo de "tongo". "Tusar" era cortar el pelo a ras.

"Caterpillar" era una marca de equipos pesados que terminó en "catapila" para la máquina de nivelar las calles, llamada también "cuchilla". Lo mismo que "Johnson", que le dió el nombre de "yonson" a las canoas con motor fuera de borda, ó "portátiles" como también se les llamaba. Otro caso es la palabra inglesa "envelope" que significa sobre de papel, pero que se castellanizó para reemplazarlo (...cómprame un "envelope" para mandar la carta...). Igual pasó con la marca "Boli", que se usa para denominar todos los refrescos envasados en bolsas plásticas. En otras ciudades de la Costa Caribe las paletas que se vendían en carritos se les llamaba "Popsicle", por imitación de la marca de un helado americano en forma de paleta.

Popsicle

"Espulgar" era limpiar en una totuma el arroz de las piedras u otras impurezas. "Quinto" era una fracción de lotería, que se deriva de los primeros billetes que eran de cinco fracciones (...véndeme un "quinto" de Córdoba...). La "cana" era la prisión. La "mona" era el trompo más viejo que se ponía al perder el juego, para que los demás le dieran golpes con el clavo ("mapolas"). De allí sale "mapolazo" para indicar un golpe fuerte, físico ó figurado. En cambio, "petacazo" era un trago de licor (...métete un "petacazo" de Tres Esquinas...).

La "porroca" era una enfermedad que destruyó los cocoteros de la zona costanera en los 50s, y sirvió para crear la frase "le cayó la porroca", que indicaba a alguien caído en desgracia ó en bancarrota. El "coco", a su vez, era ambivalente y denotaba locura (...le patina el "coco"...), ó genialidad (...ese tipo es un "coco"...). También se usaba para asustar a los niños (...duérmete niño, duérmete yá, que viene el "coco" y te vá a llevá...). El "bledo" denotaba poca importancia (...me importa un "bledo"...). El "mango" era el corazón (...está mal del "mango"...).

El "conejo" era sinónimo de hacer trampas (poner "conejo"). El "burro" lo era de bruto ó torpe (...Juan es un "burro" para las matemáticas...). La "mula" de la terquedad (más terco que una "mula"). El "sapo" de delator (...ese pelao le "sapeó" todo a la "seño"...). El "pavo real" de vanidad (...en la fiesta parecía un "pavo real"...). El " "mico" de mal olor (huele a "mico"), lo mismo que "mapurito". El "berrenchín" era olor a orina vieja (pero también una pelea o trifulca).

La "marrana" se utilizaba para dividir las ganancias (partir la "marrana"). La "mapaná raboseco" (Bothrops atrox) era la serpiente más temida de la zona, cuyo temperamento se le achacaba a las personas (...está hecha una "mapaná"...). La "pachaca´ era un hormiga grande parecida a la "arriera", que servía para alertar de una acción con peligro de muerte (..si no quieres amanecer con la boca llena de "pachacas"..).

El "zapato", además de calzado, significaba estar por el suelo (quedó como un "zapato"). También servía para poner a la gente en su sitio (zapatero a tus zapatos). La frase es del pintor griego Apeles, quien corrigió un cuadro por una observación que le hizo un zapatero sobre las sandalias de la modelo. Pero el zapatero, entusiasmado, intentó decirle sobre otro detalle de la pintura, a lo cual Apeles lo frenó en seco: "¡ zapatero a tus zapatos !".

La tienda era el supermercado del barrio. Pero las gentes la llamaban "ventorro" ó "ventorrillo". Y cuando era muy pequeña, le decían "puyasapo". Uno de los sistemas de compra era el "fiao", que se anotaba en un cuaderno de rayas, a pesar de la dura advertencia que se leía en un aviso de tipografía: "...hoy no fío, mañana sí...". Otras tenían colgada en la pared la famosa lámina con dos personajes, el de la derecha flaco y harapiento, con los ratones comiéndose los papeles, que decía "...yo vendí a crédito...", y el de la izquierda opulento, bien vestido y la caja fuerte llena de plata, con el aviso de "...yo vendí al contado...". El incentivo para las ventas era la ya mencionda "ñapa". El dicho de los clientes era "...quien tiene tienda que la atienda...".

El "pañol" era un depósito hecho de varas con techo de palma para guardar maíz y otros cereales. El "zarzo" era una especie de andamio ó desván (un segundo piso), tejido de varas ó cañas que servía como despensa o cama. Un derivado es "caído del zarzo", para designar una persona ingenua o boba, y se le da el mismo sentido de "caerse del palo de patilla". La "jícara" era una especie de morral de fibras vegetales que servía para llevar los elementos de viaje.

El "balay" era una cesta de mimbre grande y ovalada para "ventear" el arroz, el maíz y otros granos. Por "ventear" se define el acto de hacer saltar los granos en el aire para que secarlos ó limpiarlos de impurezas, lo que requiere una habilidad especial. El "chocó" era el pequeño canasto oblongo que se colocaba en la cintura para llevar la semilla que se siembra. El "catabre" era el canasto para transportar alimentos como el pan, o productos como las mazorcas de maíz. El "catabre" también era una medida, como en el maíz, donde corresponde a "200 mazorcas".

Con el nombre de "El Balay" igualmente se bautizó uno de los más célebres toros de corralejas, cuya leyenda se conoce, al igual que "El Toro Negro" y "El Arrancatetas", a través de un porro sabanero.

En lo que se refiere a armas, el "chopo" era un revólver. El "changón" una escopeta corta. El "zoco" un machete corto. La "pistola" era algo diferente, ya que era un gesto grosero que se hacía con la mano, en donde se dejaba estirado el dedo del medio y se recogían los demás.

Cuando se acababan las palabras, el recurso era nombrar el objeto, persona ó cosa con: "animalejo", "aparatejo", "consianfirejo", "vaina", "cuchuflí". Igualmente existían términos genéricos para calificar a las personas de acuerdo al contexto ó a la entonación, por lo que pueden significar muchas cosas. Como "puñetero", en sentido pasional (...ese hombre "puñetero...) ó amigable (...esa "puñetera de Juana...). Y "ñeca", en sentido afectivo (...viste, mi hijo es la "ñeca"...) o despectivo (...nojoda, Juan es la "ñeca"...). En la misma línea estaban "fulano", "mengano" y "zutano". Y "menganejo", "perencejo" y "zutanejo".

Las Cuñas Pegajosas

Las cuñas pegajosas dejaron recuerdos indelebles.

ÁGUILA [cerveza]: "Sin igual y siempre igual".

BAYER [laboratorio medicinal]: "Si es Bayer es bueno".

BLACK FLAG [insecticida]: "Sonido: pssssss, pssssss. ¡ Así mueren los insectos ! ".

GLOSTORA: "Cabellera seductora si se peina con Glostora".

COCACOLA [bebida gaseosa]: "La chispa de la vida".

COLGATE [crema dental]: "Que el mal aliento combate".

J. GLOTTMAN [almacén de electrodomésticos]: "Nuestra firma respalda su compra".

KOLCANA [gaseosa negra nacional que trató de competir con CocaCola]: "Kolcana paga".

KOLYNOS [crema dental]: "Para dientes blancos y aliento fresco".

LA LECHERA [leche condensada azucarada]: "Haga frío o calor... siempre la mejor".

LECHE GIRALDO [aviso de madera]: "Leche pura de vacas contentas".

MEJORAL [analgésico]: "Mejor mejora Mejoral".

PEPSODENT [crema dental]: "Una sonrisa Pepsodent".

YODORA [desodorante]: "Pulcritud a toda hora con Yodora".

En las narraciones del béisbol se utilizaban frases para vender cada tipo de jugada. La más famosa era la "SITUACIÓN MOROLINE: [brillantina para el cabello] entre la rubia y la morena" [que avisaba un momento decisivo cuando el bateador tenía tres bolas y dos strikes].

Refranes del Sinú
Refrán: Proverbio, dicho sentencioso, un refrán popular.
Proverbio; Sentencia, adagio o refrán, expresado en pocas palabras: los proverbios son el eco de la experiencia.
[Pequeño Larousse]

Refranes y dichos populares....

.....del libro del Compae Goyo.
A buscar tierra alta como la tanga.

A la hora de la quema se verá el humo.

A otro perro con ese hueso.

A un bagazo poco caso.

Al flaco ni si lo soplan.

Al perro macho lo capan una sola vez.

Al puerco espín con lo que lo crían.

Aquí se ve si el bofe da manteca.

Cada gavilán tiene su garrochero.

Cada mono sabe en que palo trepa.

Caimán no come caimán.

Cama angosta yo en el medio.

Casa ajena tiene espina.

Con la boca y el deo se hace un rodeo.

Con tanta charamusca y cocinas crudo.

Cuando burro no moría, ¿golero que comía ?.

De cualquier palizada sale el lobo.

De la calle vendrán y de casa te echarán

De que va, va, dijo Mano Peyo.

Deja correr la canoa que canalete no falta.

Deja que el mico corra que la pita es larga.

Deja que llueva, que la cabeza es redonda, el lomo tiene un canal y el culo escurridera.

Del ahogado el sombrero.

Del hombre la plaza, de la mujer la casa.

Después del último no hay quien pase.

Después que matas al tigre le tienes temor al cuero.

Dios es más grande que un palo de coco.

Dios y hombre, mujer y tusa.

Donde hay cotorras hay mamón.

Donde te quieran no vayas mucho.

Dónde vaya la puerca que no hoce.

El dinero y el tonto se retiran pronto.

El dueño del burro monta en el anca.

El hambre tiene cara de perro.

El mal de la olla lo conoce el palote.

El muerto se pone pesado cuando encuentra quien lo cargue.

El que cortó su palo redondo que se lo tire al hombro.

El que madruga sabe para donde va.

El que nace para policía del cielo le cae el bolillo.

El que nada en burro anda a pie y el que cree en mujer está loco.

El que rompe paga.

El que se escama es porque es pescado.

El que sube como palma cae como coco.

El que trabaja no come paja.

El que venga atrás que arree.

En habiendo arroz viva Dios.

Eres más cerrado que un totumo.

Escoba nueva barre bien.

Está más cagao que parapeto de loro.

Está más perdida que calilla en boca de vieja.

Estás creyendo que la mazorca es caldo.

¡Fuera, fuera ! la mujé que no para que se muera.

Gallina ajena se come hilachaita.

Gallina que se agacha hasta los pollos la pican.

Guacharaca que come corozo gusto sentirá en su jopo.

Hijo de tigre sale pintao.

Hormiga no pela alambre.

Indio comido, indio ido.

La cama hincha.

La canoa como a la mujer hay que tenerlas enganchadas.

La mujer maluca debajo tiene la azúcar.

La mujer que no se peina el piojo le abre caminos.

La mujer y el queso no pierden su precio.

La mujer, el pescao y el marrano se comen con la mano.

La puerta de golpe para que golpee.

La visita y el pescao a los tres días hiede.

La zorra paga con el cuero.

Lo mismo Chana que Sebastiana.

Lo mismo da atrás que en la espalda.

Lo que viene derecho no tiene arrugas.

Marido celoso se mastica el bozo.

Más es la bulla que los cocos.

Más limpio que la pepa de una guama.

Más loca que totuma en remolino.

Más piao que la gurupa de un burro.

Más vale un grito a tiempo que cien a caballo.

Más zungo que perico cuando Dios lo trajo al mundo.

Mejor para el perro si la perra es mocha.

Metido en el toldo y con el jopo afuera.

Ni bailas ni das barato.

¡Nieta, en tu casa quieta !.

Ni tu lo sabes ni yo te lo digo.

Ningún hijo de Dios muere bocabajo.

No creo que el golero coma alpiste.

No es na que la mula mee, sino la morisqueta que le queda

No es nada que el montuno vaya a la ciudad, sino la comedera de hielo que le entra.

No es noble quien nace, sino quien se hace.

No hay mula que no patee ni maestra que no lo dé.

No importa que sea ñato lo que importa es que respire.

No lleves leña pa'el monte.

Para atrás como el forro del güevo.

Para lo que es mama está bueno papa.

Parientes y burros viejos no lo tengas, y si lo tienes tenlo lejos.

Perro viejo ladra sentao.

Plata en mano, culo en tierra.

Plátano maduro no vuelve a verde.

Porque te quiero te aporreo.

¿Por qué tanto brinco y salto si estás en tierra pareja ?.

Puerco gordo, puerco gordo, cada uno pa'su toldo.

Qué va a dar quien anda pidiendo.

¿Que culpa tiene la estaca si el sapo brinca y se ensarta ?.

Quien escupe para arriba le cae la saliva encima.

Quien le coge el culo a otro es para que a él se lo cojan.

Quien le pone defectos al burro es porque lo quiere comprar.

Quien pega primero pega dos veces.

Quien solo se ríe, de sus picardías se acuerda.

Regalado hasta un purgante.

Sarna con gusto no pica y si pica no mortifica.

Se encontró el hambre con las ganas de comer.

Si quieres ver como anda tu casa, mete en ella a un forastero.

Si solo te caes te limpias solo.

Sin nalgas y buscando asiento.

Son cucarachas del mismo cóncolo.

Son peos de mariposa.

Te haces el loco para fregar a otro.

Téngale miedo a la mujer bigotuda y con la pata peluda.

Téngale miedo al hombre callado.

Todavía no alzamos y ya pringamos.

Todo caballo rasquiñoso busca su compañero.

Tranquilo piojo que la noche es larga.

Tumbando y capando.

Una cosa piensa el burro y otra el que lo monta.

Vaca parida no come lejos.

Viejo, pero no pellejo.

Vuelve y párate colorao, le dijo la abuela al nieto.

Ya pa'qué dijo la lora.

Yo no soy peine de toda cabeza,


.....de otros lares, parecidos o diferentes.

A caballo regalado no se le mira el diente.

A cada puerco gordo le llega su San Martín.

A falta de pan, buenas son tortas.

Al caído caerle.

Agua que no has de beber, déjala correr.

A Dios rogando, y con el mazo dando.

Al que madruga, Dios le ayuda.

A mal tiempo, buena cara.

Al perro más flaco, se le pegan las pulgas.

Árbol que crece torcido nunca enderezará sus ramas.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Ayúdate que Dios te ayudará.

Barriga llena corazón contento.

Caballo grande, ande o no ande.

Cada cual hace de su capa un sayo.

Cada loco con su tema.

Con el árbol caído se hace leña.

Cria cuervos y te sacarán los ojos.

Cuando el hombre es fuego y la mujer estopa, viene el diablo y sopla.

Cuando el río suena, piedras lleva.

Cuentas claras, chocolate espeso.

Dale cordel para correr la picúa.

Das más vueltas que corcho en remolino.

De cualquier empalizada salta el lobo.

De eso bueno no regalan tanto.

Del árbol caído todos hacen leña

Del cielo, cuna y mortaja bajan.

Del dicho al hecho hay mucho trecho.

De noche, todos los gatos son pardos.

Después de ojo afuera no hay Santa Lucía que valga.

Después de rayo caído no hay magnífica que valga.

Después que mata al tigre le tiene miedo al cuero.

Dios aprieta pero no ahorca.

Dime con quien andas, y te diré quien eres.

El amor y el interés fueron al campo un día, más pudo el interés que el amor que le tenía.

El cura predica pero no practica.

El hábito no hace al monje.

El ladrón, juzga por su condición.

El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

El que con pelao se acuesta, cagao amanece.

El que espera desespera.

El que mal empieza, mal acaba.

El niño que es llorón y la mamá que le pega.

El ojo del amo engorda al caballo.

El puerco le dice al burro orejón.

El que mucho abarca poco aprieta.

En abril, aguas mil.

En boca cerrada, no entran moscas.

En casa de herrero, azadón de palo.

El que no arriesga un huevo no saca un pollo.

El que no sigue consejo no llega a viejo.

Guerra avisada no mata soldado.

Hasta donde llovió hubo barro.

Haz bien y no mires a quién.

Hombre precavido vale por dos.

La cama al pobre lo mata.

Ladrón que roba a ladrón, tiene cien años de perdón.

La miel no se hizo para la boca del asno.

La necesidad tiene cara de perro.

La suerte de la fea la bonita la desea.

LLover sobre mojado.

Lo que mal empieza, mal acaba.

Más vale pájaro en mano que ciento volando

Mucho ruido y pocas nueces.

Mucho tilín y pocas paletas.

Ni rajas ni prestas el hacha.

Nicolás, ya comistes ya te vas.

No dejes para mañana los que puedas hacer hoy.

No ensilles antes de traer las bestias.

No es oro todo lo que reluce.

No hay enemigo pequeño.

No hay mal que por bien no venga.

No hay peor diligencia que la que no se hace.

No importa que nazca ñato con tal que respire bien.

No vendas la piel del oso antes de cazarlo.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Paga lo que debes y sabrás lo que tienes.

Por el equipaje se conoce al pasajero.

Perro que ladra, no muerde.

Quien calla, otorga.

Quien con lo ajeno se viste en la calle lo desnudan.

Quien fue a Barranquilla, perdió su silla.

Siembra vientos y recojeras tempestades.

Si en marzo, mayea, en mayo, marcea.

Tapar el sol con las manos.

Trancado por dentro y botó la llave.

Una cosa piensa el burro y otra quien lo enjalma.

Una golondrina no hace verano.

Un clavo, saca otro clavo.

Ven para pararte.

Vístanme despacio, que estoy de prisa.

Zapatero a tus zapatos

Este no es un estudio exhaustivo, sino tan solo los apuntes de un breve recorrido por los recuerdos de una época, que por fortuna aún se mantienen vivos.

© 2005 - Diseño: Carlos Crismatt Mouthon

 
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